No podía ser otra ciudad mejor para arrancar un proyecto de este tipo, donde el jazz, el godspell, las marchin band, y un sinfín de variedades musicales, conviven desde hace tantos años, escribiendo una de las mejores páginas de la interculturalidad y la interracialidad.
Pero por si fuera poco, los usuarios pueden subir nó solo las músicas de los locales, sino también los ambientes y las voces cotidianas. Así podemos recrear el sonido del Mississippi o reproducir mundialmente el voceo del vendedor de fruta del barrio.
